Paisaje Humano

Hay momentos en que todo es apacible,

tremendamente apacible diría yo.

La calma no siempre será la calma;

una gran calma puede arrasar nuestra vida en un segundo y dejarnos huérfanos por siempre.

Hay momentos en que nada reconforta, no es importante pensar en ti, ya no es encantador un día primaveral, parece que todo ha muerto, que todo es quieto, importa poco si tu piel tiene sabor a mar, a tierra, a paraíso.

Hay momentos que la prosa de la vida golpea los sentidos; bloquea nuestros nervios, tapona arterias, congela células.

Hay momentos que nos rodea un silencio inmenso, tan inmenso que no encontramos manera de escapar y nos dejamos deslizar en su marejada de muerte, de nada; una nada irreal, pero tan presente, tan cercana.

Hay días en que la prosa de la vida llega a cuestionar, y a derrumbar las murallas que nuestro miedo se empeña en levantar.

No hay sitios perfectos, no hay dónde llegar, siempre arrastrando carencias, dolores y cobardía; esa cobardía que nos atormenta y nos reitera quedo al oído, en cada vuelta del camino que lo real no lo es, que las máscaras caen y se destrozan cuando el conocimiento las enfrenta.

Hay momentos en que todo pierde significado y la vida, carece de palabras. Quedamos sumidos en un mundo vacío; informe, etéreo.

Quedamos como platillos suspendidos en el aire.

… !La historia de tu amor es tan lejana!…

Hay momentos en que abril no dice nada,

todo enmudece,

o solo ha muerto.

! La historia de tu amor; no dice nada!