Vengo desde el corazón de América, de un país musical, sonoro, infinito en contrastes, en verdes, en palabras, en sentimientos.

Me he empeñado en rescatar y divulgar la poesía de los grandes poetas muertos, pues siempre he tenido la firme convicción de que el intérprete es fundamental para la poesía, pues recrea el poema, le da vida, convirtiéndose en el vínculo entre el poeta y el público.

Los poetas renacen cada vez que unos labios pronuncian su obra.

Y como la poesía también es música, introduje el canto a mis montajes, lo cual dio origen a “Tango Lírico” y “Boleros”. Busco con ello recuperar la poesía que se encierra en la canción y de esta forma llegar a otros ritmos populares como el género tropical, el vallenato, y la música tradicional de nuestro país.

He pasado mi vida diciendo y escribiendo versos como una especie de apostolado poético, es una creciente emoción cada poema que pronuncio. La poesía es en mi vida una herencia, un gran placer y mi mayor pasión.