la tertulia Germán Espinoza

El próximo 17 de octubre se conmemora el quinto aniversario de la muerte de Germán Espinosa, nuestro escritor cartagenero que murió en el año 2007.

Hoy estamos a treinta años de la publicación de una de sus obras mas reconocidas internacionalmente: la Tejedora de coronas, que habla sobre una mujer heroína, Genoveva Alcocer; obra que hace veinte años fue incluida por la UNESCO en su lista de literatura “patrimonio de la humanidad”

Germán Espinosa, escribió más de una cuarentena de libros de los que quiero también destacar su primera obra: la lluvia en el rastrojo. Los cortejos del diablo, el signo del pez y la balada del pajarillo.

Nuestro escritor, (digo nuestro porque es Colombiano, hace parte de ese orgullo que como blasón debemos ondear dentro y fuera de nuestra patria). Nuestro escritor de hoy se nos fue pronto, quizá en busca de su amor para igualar su alma y la de Josefina Torres. Germán Espinosa, logro salir por el ventanal abierto hacia la inmensidad, en aquel hospital donde exhalo su ultimo aliento, no sin antes escribir Aitana, “la novela que dedicó a su mujer, la pintora Josefina Torres, por la que sintió un amor que jamás hubiera podido ser disuelto por una bagatela. Ella falleció en sus brazos de un infarto fulminante, sentada junto a la mesa esquinera donde todavía alentaban, erguidas, las rosas blancas que el día anterior habían comprado juntos en un dispensario”. Sebastian Pineda Buitrago. Quizá de la misma manera que lo hizo Fernando Ayer para estar al lado de Daniela Moran. Fernando Ayer, se suicido por que no encontraba sentido a su vida sin la presencia de ese amado fantasma, “Si encontraba la formula para liberar a Daniela, ¿cómo habría de paliar la espantosa soledad y la ausencia de amor a las cuales quedaría condenado?” pag284, quedando prisionero en la casa de la calle del Escudo; no sin antes dar por terminada su “Sinfonía de los espectros”.

Cuando besan las sombras, novela fascinante, cargada de matices y de música; amorosa en toda su extensión. Comienza con el diario de Fernando Ayer, compositor sinfónico, en una edificación centenaria y encantada, perteneciente a su tío abuelo Cebrian Bustillo, comerciante de abarrotes que al morir a falta de hijos la heredo un sobrino político suyo. Baltazar Gutiérrez de Piñeres, que prosiguió la tradición de alquilarla.

Comienza con una pareja de amantes solitarios Marilyn y Fernando Ayer, que ocupan la casa de la calle del Escudo y el misterio en torno al espectro que habita la casa. Las detalladas e importantes crónicas de un periodista puertorriqueño de principios del siglo XX, protagonista de estas crónicas, las regresiones a vidas pasadas y la finalmente, el desenlace que nos devuelve nuevamente a la casa del Escudo, en la que ahora es Fernando Ayer quien se ha quedado atrapado

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *